Pasado, presente y futuro en el protocolo EMDR
El protocolo estándar de EMDR suele organizar el plan en tres vertientes: experiencias pasadas relacionadas con el problema, desencadenantes que siguen activos en el presente y respuestas necesarias para situaciones futuras.
Pasado, presente y futuro es un marco de planificación, no la obligación de procesar todos los recuerdos ni una secuencia automática. El terapeuta formula qué experiencias mantienen el problema, revisa los desencadenantes actuales y comprueba habilidades o respuestas futuras. Seguridad, prioridades, contexto y consentimiento pueden cambiar el orden o limitar el alcance.
La vertiente del pasado
Se identifican experiencias relevantes para los síntomas y objetivos actuales. Relevante no significa necesariamente la experiencia más antigua, intensa o detallada; la selección necesita una hipótesis clínica.
Una lista extensa de acontecimientos no es un plan. El profesional decide con la persona qué objetivo abordar, qué preparación requiere y cómo evaluar si el cambio se generaliza.
La vertiente del presente
Aunque cambie un recuerdo, pueden persistir lugares, relaciones, sensaciones o situaciones que activan respuestas aprendidas. Esos desencadenantes se evalúan por su impacto y seguridad actual.
Algunos “desencadenantes” reflejan peligro real, enfermedad, discriminación o una relación dañina. Reprocesar no debe convertir una señal válida en un problema interno ni sustituir acciones protectoras.
La vertiente del futuro
Se explora cómo responder ante escenarios próximos y qué obstáculo aparece al imaginar una conducta adaptativa. La plantilla de futuro puede utilizarse para ensayar y detectar material pendiente.
El objetivo no es garantizar control ni preparar todas las posibilidades. Se trabaja con situaciones concretas y se revisa lo aprendido en la vida cotidiana.
Por qué el orden puede variar
Trauma reciente, amenaza continua, disociación, crisis o necesidades específicas pueden requerir estabilización, trabajo presente o coordinación antes de recuerdos pasados. Una adaptación debería tener una razón explícita.
Pregunta qué formulación conecta los objetivos, qué señales permiten avanzar, cómo se mide el cambio y cuándo se reconsiderará el plan. “Seguir el protocolo” no reemplaza el juicio clínico individual.
Preguntas frecuentes
¿Hay que procesar primero el recuerdo más antiguo?
No siempre. La selección y secuencia dependen de la formulación, la seguridad, la relevancia clínica y el consentimiento.
¿Qué es un desencadenante presente?
Es una situación, señal o experiencia actual relacionada con la respuesta problemática; antes de tratarla hay que distinguir memoria activada de peligro real.
¿Qué significa la vertiente futura?
Evalúa y ensaya respuestas adaptativas ante escenarios relevantes, a menudo mediante una plantilla de futuro, sin prometer resultados.
Fuentes y alcance
Contenido informativo basado en guías y organismos profesionales. No diagnostica, no recomienda un tratamiento individual y no sustituye una valoración sanitaria.